Después de pasar semanas disfrutando de más tiempo juntos, llega septiembre y volvemos al trabajo.
Para nosotros significa recuperar horarios, reuniones y obligaciones. Para nuestro perro puede significar algo muy diferente: volver a pasar varias horas solo en casa.
Si durante las vacaciones hemos estado más tiempo con él, es normal que el cambio de rutina sea más evidente.
Por eso, preparar esta transición puede ayudar a que la vuelta al trabajo sea más sencilla para todos.
¿Por qué puede costarle volver a quedarse solo?
Durante las vacaciones pueden cambiar muchas cosas:
- Estamos más tiempo en casa.
- Los paseos son más frecuentes.
- Cambian los horarios.
- Tenemos más interacción con nuestro perro.
- Realizamos más actividades juntos.
Cuando todo esto desaparece de repente, algunos perros pueden mostrar signos de incomodidad.
Pero debemos distinguir entre una dificultad normal para adaptarse y un verdadero problema de ansiedad por separación.
¿Cómo saber si mi perro lleva mal quedarse solo?
Algunos comportamientos que pueden indicar que nuestro perro no está gestionando bien la soledad son:
- Ladridos o aullidos persistentes.
- Destrucción de objetos.
- Intentos de escapar.
- Eliminación dentro de casa pese a estar correctamente habituado.
- Inquietud intensa.
- Conductas repetitivas.
- Salivación excesiva.
- Vocalizaciones constantes.
Si estos comportamientos aparecen de manera intensa o repetida, lo recomendable es consultar con un veterinario y, cuando sea necesario, con un profesional especializado en comportamiento canino.
5 consejos para preparar la vuelta al trabajo
1. Empieza antes de volver
Si todavía estás de vacaciones, no esperes al primer día de trabajo para comprobar cómo reacciona tu perro.
Puedes comenzar realizando pequeñas salidas.
El objetivo no es dejarlo solo durante muchas horas de repente, sino permitir que vuelva a experimentar progresivamente esos momentos de separación.
2. Mantén una rutina predecible
Los horarios no tienen que ser exactamente iguales todos los días, pero una cierta estructura puede ayudar.
Por ejemplo:
Paseo → comida → descanso → tiempo solo → paseo → interacción.
Una rutina predecible permite que el perro anticipe mejor lo que va a suceder.
3. Haz un buen paseo antes de salir
Una salida adecuada antes de una ausencia puede ayudar a que el perro tenga la oportunidad de caminar, explorar y olfatear.
No se trata simplemente de intentar «cansarlo».
El objetivo es ofrecerle actividad física y mental adaptada a sus necesidades.
4. Déjale actividades apropiadas
Antes de salir podemos dejarle juguetes seguros o actividades de enriquecimiento adecuadas.
Los juegos de olfato son especialmente interesantes porque permiten utilizar uno de los sentidos más importantes para los perros.
También podemos utilizar algunos snacks como parte de estas actividades.
Por ejemplo, esconder pequeños premios en un juguete de búsqueda puede convertir el momento de quedarse solo en una actividad de entretenimiento.
Eso sí: debemos utilizar únicamente productos y juguetes adecuados y supervisar inicialmente cómo los utiliza nuestro perro.
5. Evita despedidas y reencuentros excesivamente intensos
Aunque nos cueste muchísimo no emocionarnos al verlo después de varias horas, intentar mantener cierta normalidad puede ayudar.
Entrar y salir de casa debería convertirse en una parte habitual de la rutina.
Si el perro presenta ansiedad intensa, las pautas deben adaptarse individualmente con ayuda profesional.
¿Puedo darle un snack antes de salir?
Sí, un snack puede formar parte de una rutina positiva, siempre que sea adecuado para nuestro perro.
Podemos utilizarlo, por ejemplo, dentro de un juego de olfato o como recompensa después de una actividad.
Los snacks naturales pueden ser una opción interesante para incorporar pequeñas recompensas a nuestra rutina.
Pero debemos tener claro que un snack no es un tratamiento para la ansiedad por separación.
Si nuestro perro presenta ansiedad, lo adecuado es trabajar sobre la causa y seguir las recomendaciones de un profesional.
¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro?
No existe una cantidad de horas que sea adecuada para absolutamente todos los perros.
Influyen factores como:
- Edad.
- Salud.
- Necesidades de eliminación.
- Nivel de actividad.
- Personalidad.
- Capacidad de gestionar la soledad.
- Rutina habitual.
Un cachorro, un perro mayor y un adulto sano pueden tener necesidades muy diferentes.
Si vas a estar fuera durante muchas horas, puedes valorar alternativas como un paseador, cuidador, familiar o guardería canina, dependiendo de las necesidades de tu perro.
La vuelta al trabajo no tiene por qué significar menos calidad de vida
Aunque durante septiembre dispongamos de menos tiempo, podemos intentar que el tiempo que pasamos juntos sea de calidad.
Un paseo en el que pueda olfatear tranquilamente.
Cinco minutos de entrenamiento.
Un juego de búsqueda.
Un momento de mimos.
Un snack natural después de una actividad.
No siempre necesitamos muchas horas para crear buenos momentos.
Lo importante es que nuestro perro siga teniendo cubiertas sus necesidades físicas, mentales y sociales.
Volver a la rutina también es aprender a disfrutar de los pequeños momentos
La vuelta al trabajo puede cambiar nuestros horarios, pero no tiene por qué eliminar esos pequeños rituales que compartimos con nuestros perros.
Porque para ellos, probablemente, esos cinco minutos de juego después de llegar a casa, ese paseo de la tarde o ese pequeño premio sean una de las mejores partes del día.

